Si quieres vivir tu identidad bautismal en clave hospitalaria, te invitamos a que te unas a nosotros.

 

La Congregación Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús nace el año 1881, y desde entonces, el dinamismo de la misión hospitalaria no ha dejado de convocar a personas, que han colaborado y colaboran tanto con sus bienes materiales como espirituales, son los amigos y los bienhechores.

Más tarde, el aumento significativo de la presencia de los colaboradores fue decisiva para continuar con el proyecto hospitalario, que pedía sensibilidad por la persona que sufre y una mayor especialización.

Esta participación se ha desarrollado a lo largo de nuestra historia de forma progresiva y gradual, imprimiendo una creciente valoración de la complementariedad entre la acción de las hermanas y la de los seglares, en orden a una asistencia integral, de calidad, según la cultura hospitalaria y en consonancia con los avances de la ciencia.

En este camino de servicio, algunos colaboradores se sienten llamados a ser continuadores, no solo de las actividades, sino también del espíritu y carisma de nuestros Fundadores, respondiendo desde su profesionalidad.

El contacto con la misión hospitalaria hace que muchas personas desarrollen una sensibilidad particular, hacia el carisma hospitalario y descubran en él un significado nuevo para su vida. Son personas que comparten la fe en Jesucristo y encuentran en el carisma hospitalario el modo, concreto, de vivir y expresar su compromiso cristiano en la sociedad. Así en diversos lugares de la geografía congregacional se van formando grupos de Laicos hospitalarios, que buscan vivir su fe cristiana con el compromiso de servicio a las personas asistidas en nuestras obras presentes en su entorno.

«Como laicos hospitalarios, buscamos profundizar en el conocimiento de Jesús Buen Samaritano. Fortalecer la vivencia de bautizados en la Iglesia y el compromiso cristiano en la familia y la sociedad. Crecer en la identificación con el carisma y la espiritualidad hospitalaria. Desarrollar una sensibilidad hacia las necesidades de otras personas y a responder desde una actitud samaritana como lo hizo Jesús».