LA SALUD MENTAL ES FUNDAMENTAL EN EL DEPORTE DE ALTO RENDIMIENTO

La práctica deportiva no solo es una perfecta aliada para mantener el estado físico de nuestro cuerpo, sino que también contribuye en el fortalecimiento de nuestra salud mental. Los romanos ya recomendaban hace varios siglos atrás el “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano).

Existen múltiples estudios que afirman que realizar ejercicio de forma regular previene la aparición de la ansiedad, la depresión u otros trastornos psiquiátricos. La principal conclusión de estos análisis es que los sujetos con más actividad física presentan mejores niveles de salud mental; sin embargo, ¿se da la atención suficiente al deportista profesional?

Según el Dr. José Luis Ibáñez, psiquiatra del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón, la exigencia de los deportistas de élite –en muchos casos derivada por acuerdos comerciales- hace que ellos lleguen a sufrir de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad que conlleva a un consumo de sustancias y al suicidio, en casos más graves.

“Ser el número uno o estar en la élite mundial conlleva mucha presión mental para alcanzar las medallas y trofeos. Ese estrés puede ser perjudicial. La depresión y el suicidio son temas que no se abordan en el deporte profesional y en muchos casos se lo mira como un tabú. El suicidio está asociado muchas veces a trastornos mentales y el más común de esos trastornos es la depresión”, reseña.

Él recuerda que antes de la pandemia, estadísticamente la depresión alcanzaba el 4% de la población mundial que sufría de este trastorno. En la actualidad, se estima que puede alcanzar hasta un 7% a nivel mundial, es decir, se convirtió en una patología cada vez más frecuente y la complicación más grave es precisamente el suicidio.

“Cuando alguien presenta una tendencia hacia la tristeza, a no expresarse y aislarse, estar ensimismado, con mucha desazón y les cuesta levantarse para hacer sus actividades, esos ya son síntomas de depresión. En el deporte élite, Simon Biles y Michael Phelps tuvieron inconvenientes con la depresión, al no mantener una motivación suficiente para realizar su práctica deportiva debido al agotamiento mental que produce la depresión”, explica.

Biles -cuatro veces campeona olímpica- aseguró en el 2021 que debía renunciar mucho antes de Tokio, después de retirarse de cinco de sus seis finales en los Juegos Olímpicos de Japón. “Nunca debí ser parte de otro equipo olímpico después de todo lo que he pasado durante los últimos siete años”, aseguró la gimnasta en una entrevista con la revista New York magazine.

En el 2018, Biles reconoció haber sido abusada por el médico del equipo, Larry Nassar, quien ahora está en prisión condenado a cadena perpetua. “No iba a dejar que él se llevara algo por lo que he trabajado desde que tenía 6 años”, subrayó la gimnasta que ahora tiene 25 años.

Phelps, en cambio, creció en un hogar uniparental. En su autobiografía ‘Beneath the Surface’ narra cómo extrañaba que su padre -un oficial de policía que abandonó el hogar que compartía con su mamá Debbie y sus dos hermanas- ya no regresara cada día de su trabajo para compartir videojuegos con él.

Phelps obtuvo un récord nacional a los 10 años de edad. Dos años más tarde le diagnosticaron un trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y lo medicaron con metilfenidato, un fármaco que ayuda a mejorar el comportamiento de los niños que sufren esta condición que se caracteriza por la hiperactividad, falta de atención, impulsividad y dificultad para estar quietos.

A sus 15 años se convirtió en el nadador masculino más joven en llegar al equipo olímpico de natación en 68 años de historia, hasta convertirse en el deportista que más condecoraciones ha recibido en los Juegos Olímpicos, con un total de 28 medallas, de las cuales 23 son de oro, luego de participar en cinco citas ecuménicas.

Sin embargo, su exitosa carrera también conllevó algunos episodios polémicos. A los 19 años, regresando de Atenas, fue arrestado por beber y conducir, se declaró culpable y lo sentenciaron a 18 meses de libertad condicional. En 2009, un tabloide publicó una foto de Phelps fumando marihuana en una pipa, de lo que declaró: “Me comporté de una manera lamentable y demostré mi mal juicio”. No lo procesaron legalmente pero la Federación Estadounidense de Natación lo suspendió tres meses.

En 2014, fue arrestado por conducir a exceso de velocidad y registrar el doble de alcohol permitido en la sangre. Por primera vez aceptó que sufría una grave depresión. Se hospitalizó en una clínica de rehabilitación en Arizona, en donde permaneció 45 días.

Inició un programa de psicoterapia, se reconcilió con su padre y se lanzó a competir en sus últimos Juegos Olímpicos en Río de Janeiro de 2016, donde a los 31 años, ya casado y con un hijo, consiguió cinco medallas de oro y una de plata.

“Fui educado para ser deportista, viví en una burbuja y después de un tiempo simplemente llegó un momento en que no me gustaba ser lo que era, definitivamente no tenía ganas de estar vivo. Aprendí a comunicarme cuando cumplí 30 años”, reconoció el propio Phelps en el programa Charlas de Vestuario que realizó con el jugador de la NBA Kevin Love, en donde habló sobre su lucha contra la depresión durante toda su carrera y explicó cómo se resistió a compartir su situación por miedo al rechazo.

Para el Dr. Ibáñez, la psicología y la salud mental en el deporte es una necesidad entre los atletas profesionales de élite, debido a que el deportista debe mantener un equilibrio en sus respuestas anímicas.

“Los casos de Biles y Phelps que se retiraron debido a que no presentaban una respuesta anímica adecuada pese a tener opciones de medalla, debe llamar mucho la atención de la organización deportiva. La última reacción de Byron Castillo (llorar y pedir que sea reemplazado tras cometer un penal) debe ser tratada de forma minuciosa, ya que detrás del deportista hay un ser humano que enfrenta muchos miedos y presiones incluso mediáticas”, añade.

El entrenamiento de la fortaleza más compleja

Ibáñez citó el caso de River Plate. Su entrenador, Marcelo Gallardo, incorporó a su staff a Sandra Rossi, para aplicar un entrenamiento basado en la neurociencia. “Hay un montón de pequeños mundos por resolver en las cabezas de los jugadores. Aquellos que piensan mejor y más rápido hacen la diferencia. El cuerpo se cansa pero la mente no tiene que cansarse, ya que cuando el físico no responde, la diferencia se la hace en la cabeza”, reconoció el propio DT argentino.

La exigencia del alto rendimiento actual hizo que los equipos técnicos deportivos incorporen a psicólogos y neuropsicólogos para cumplir con evaluaciones de su motivación frente a las estimulaciones psicológicas, dependiendo del estado mental y los niveles de estrés que manejan los deportistas.

La incorporación de estos profesionales de la salud mental apunta mejorar la concentración, administrar mejor la ansiedad, superar la inseguridad y a que la motivación se mantenga con pensamientos relacionados con el juego y el alto rendimiento para obtener una victoria. Estos procesos son evaluados de forma periódica.

“Los deportistas requieren de un enfoque adecuado del juego para tener la capacidad de procesar la información. Son detalles que solo los puede hacer un profesional de la salud mental. Recordemos que la mente también es parte de nuestro cuerpo y debe entrenarse adecuadamente, aunque sea la fortaleza más compleja en hacerlo”, añade Ibáñez.

Los suicidios en el deporte

El caso de Santiago ‘Morro’ García –delantero de Godoy Cruz de Mendoza- encendió las alarmas en Argentina para atender de mejor manera la salud mental de los deportistas. El futbolista uruguayo que aún conserva el título de máximo goleador histórico del ‘Tomba’ en Primera División, se suicidó cuando todavía se encontraba con tratamiento psiquiátrico debido a un cuadro de depresión, el cual se agravó en diciembre de 2020, cuando el presidente del club lo separó aduciendo que “su ciclo había terminado porque profesionalmente no cumplió”.

El cuerpo de García fue hallado en su departamento tendido sobre una cama el 6 de febrero de 2021, con un disparo en el parietal derecho de un arma de fuego calibre 22. Los hinchas de Godoy Cruz que se habían acercado al lugar lo despidieron con aplausos, mientras la Policía retiraba su cadáver del edificio.

Existe una lista larga de exitosos deportistas que se quitaron la vida a causa de depresiones severas, como por ejemplo Marco ‘El Pirata’ Pantani, ganador de un Giro de Italia y un Tour de Francia. El 14 de febrero de 2004 fue hallado sin vida en la localidad costanera de Rímini, con varias cajas vacías de medicamentos antidepresivos.

Amigos cercanos al deportista señalaron que la crisis depresiva de Pantani se inició dos meses antes, con el fallecimiento del ciclista español José María ‘Chava’ Jiménez, un buen amigo de ‘El Pirata’, quien se retiró del ciclismo en el 2002 a causa de una profunda depresión.

A Pantani se suman otros casos de suicidios como Rashaan Salaad, Aaron Hernández, Junior Seau, Edwin Valero, Robert Enke, Pierre Quinon, Chris Benoit, entre otros.

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