LA PARÁLISIS FACIAL Y LA IMPORTANCIA DE ATENDERLA A TIEMPO

La parálisis facial es más frecuente de lo que se cree. Pese a no ser una patología maligna ni contagiosa, puede dejar secuelas que condicionan severamente las capacidades psicológicas, sociales y funcionales de quien la padezca.

Se trata de una enfermedad que afecta a la musculatura facial de uno o de los dos lados del rostro, produce la perdida de movilidad con mayor o menor severidad y genera una deformidad en un lado de la cara al quedar caída con una desviación de la boca hacia el lado sano.

Según Mónica Haro Tufiño, Fisioterapeuta de la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe, de Hermanas Hospitalarias Ecuador, la enfermedad se produce tras un trastorno del nervio facial o séptimo par craneal, el cual ocasiona una pérdida de la capacidad de contracción de algunos músculos de la cara.

“Aún no se tiene claro qué mismo causa una parálisis facial, ya que se desencadena por el estrés, infección viral por herpes simple o herpes zóster, diabetes, hipertensión, problemas mandibulares, estado de inmunosupresión, incluso después de haber padecido una gripe o una infección respiratoria”, señala.

De hecho, la segunda causa más frecuente de parálisis facial es la infección por virus herpes zóster, presentándose con vesículas alrededor del conducto auditivo o región lateral de la cara. En estos casos la parálisis tiene un tratamiento más severo.

Para la especialista de la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe Mónica, acceder a un tratamiento oportuno permitirá tener una buena recuperación. “Las secuelas empeoran en 48 a 72 horas. Se estima que la recuperación dura entre cuatro semanas a seis meses, sin la necesidad de recurrir a una cirugía”.

“Si los síntomas son un dolor en la parte posterior de la oreja, su boca se cae y tiende a babear, presenta ausencia de lágrimas, dolor de cabeza, ausencia de la movilidad voluntaria del rostro, hormigueo y flacidez’’ menciona que la persona debe acudir inmediatamente a un médico para una evaluación.

El tratamiento es netamente farmacéutico en base a corticoides y antivirales, el éxito de la rehabilitación está en la fisioterapia, actividad que iniciará a los cinco días de presentar los primeros síntomas. Esta terapia se enfoca en una serie de estímulos con calor local y masajes para ganar sensibilidad. Haro recomienda acompañar la terapia con la aplicación de técnicas de relajación y técnicas de medicina alternativa como la acupuntura.

“Mientras avanza en su recuperación, debe cuidar del ojo que está en la zona afectada. En ese lugar se aplica compresas calientes, pero al mismo tiempo se hidrata al ojo con lágrimas artificiales, se lo protege con uso de gafas durante la exposición al sol, al dormir se lo cubre con un parche ocular. Hay que seguir las instrucciones del profesional de la salud al pie de la letra”, menciona.

En este contexto, en la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe de Hermanas Hospitalarias Ecuador, se brinda un servicio médico  integral,  además del acompañamiento necesario con sus especialistas para atender este tipo de patologías.

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