LA AYUDA HOSPITALARIA SE HIZO PRESENTE EN LA GASCA Y LA COMUNA

Donaciones

Acongojada, Jenny Cotacachi recuerda los sucesos del 31 de enero de 2022, cuando un aluvión sorprendió a los moradores de los sectores de La Comuna y La Gasca.

Eran las 18:20 cuando una inesperada ola de lodo, árboles y demás escombros descendió al frente de su casa ubicada en la calle Nuñez de Bonilla. Ella dice que en ese momento, estaba angustiada porque no podía ingresar a su domicilio donde se encontraban sus hijos.

“Mis dos hijos estuvieron en shock al ver como bajaban por la pendiente postes, troncos, escombros y personas pidiendo ayuda. Por suerte mi esposo llegó minutos antes a la casa, él pudo ser una víctima más de esta tragedia”, rememora.

Jenny menciona que su pequeña hija de tres años aún no logra conciliar el sueño, pero que su caso no se compara en nada a lo que sucedió unas cuadras más arriba, en la calle José Berrutieta, en donde habitan sus padres.

Precisamente en ese sector vivía Lorena Bosques, quien arrendaba un departamento junto a la cancha de voley de La Comuna, ubicada entre las calles José Berrutieta y Antonio Herrera. Lorena -entre sollozos y con sus ojos empañados- relata lo vivido en aquella tarde y agradece que su hija Samantha Vaca, no haya presenciado ese hecho, ya que esa mañana se quedó bajo el cuidado de su padre, debido a que Lorena estaba recuperándose de una afección gripal.

“Recién hoy está empezando a comer. No duerme, tiene pesadillas. Tiembla del miedo y no quiere ni salir a la esquina”, relata Blanca Romero -madre de Lorena- quien ahora la cuida para que poco a poco supere este episodio.

“Cuando cierro los ojos, veo palos, lodo. Siento angustia de que no voy a poder abrir la puerta y el miedo me hace despertar. Ese día llegué de mi trabajo a las 18:15 y a las 18:20 empezó todo. Hoy tengo taquicardia y miedo, mucho miedo, no puedo ni salir a la esquina. Cuando llueve, entro en pánico”, recuerda Lorena y añade que en las tardes busca ocuparse lavando su ropa enlodada que logró recuperar.

Su vecina Lizbeth Chalco, presenció el suceso con su hermana Emily. Ellas piden a la comunidad que les ayuden con donaciones de colchones, ollas y elecrodomésticos. “Lo perdimos todo. Incluso la casa donde vivía Emily -a escasos 15 metros de la cancha de vóley- nos dijeron que va a ser derrocada”, señala.

Ellas fueron entrevistadas por el Dr. David Moscoso, psicólogo del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón, quién fue parte de un grupo de especialistas que visitó la zona de desastre para ofrecer consultas gratuitas y dejar las donaciones que la comunidad entregó días atrás en los centros de Hermanas Hospitalarias Ecuador.

Él invitó estas mujeres para que acudan a las instalaciones de la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe y del Instituto Psiquiátrico Sagrado Equipo de profesionales del IPSCrealizando un diagnóstico psicológico a familia afectada por el aluvión.

Según el Municipio de Quito, uno de los embalses construidos para captar las aguas lluvias en la montaña, con una capacidad de 4 500 metros cúbicos se desbordó, debido a que se calcula una acumulación de 20 000 metros cúbicos en aquella fatal tarde y noche.

Margarita Ortega, presidenta de La Comuna Santa Clara de San Millán, pidió a los profesionales de la salud mental que laboran en los centros de Hermanas Hospitalarias que sigan visitando la zona para atender más casos, ya que en La Comuna Alta han detectado decenas de casos, especialmente de los sobrevivientes del aluvión.

“La ayuda que ofrecemos va a ser constante”, reiteró el Dr. David Moscoso, quien se comprometió a coordinar la asistencia hospitalaria con estas personas.

BOLETIN INFORMATIVO

HERMANA HOSPITALARIAS ECUADOR

FEBRERO, 2022

Hermanas h

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