LA ANSIEDAD: UNA PREOCUPACIÓN MAL TRATADA PUEDE ABRIR LA PUERTA DE UN TRASTORNO MENTAL

Sentir ansiedad de forma ocasional forma parte de una vida normal; sin embargo, las personas que presentan trastornos de ansiedad tienden a tener preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Los trastornos de ansiedad desencadenan episodios reiterativos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa, miedo o terror que desembocan en ataques de pánico.

Según el Dr. Edgar Pazmiño -psiquiatra del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón (IPSC)- el 90% de países en el mundo adoptaron políticas de salud mental para hacer frente a la pandemia. “Durante estos dos años de emergencia sanitaria, los casos de ansiedad aumentaron hasta en un 25% en relación a los registrados hasta el 2019 (un año antes de la expansión del covid-19), lo que conllevó al aumento de conductas suicidas y estados depresivos”, explica.

Para él, los estudios que se realizan en Ecuador aún no arrojan resultados pero siguen encaminados para reflejar las nuevas condiciones en la postpandemia. “Hay que reconocer que uno de los detonantes en los cuadros de ansiedad fueron los cambios: el distanciamiento físico, el teletrabajo, las pérdidas de seres queridos o de amigos, el adaptarse a la teleeducación, la falta de trabajo y el desempleo, dispararon esas escalas de medición de la ansiedad. Ahora que se debe volver a la presencialidad en el trabajo o que los jóvenes que estaban muy a gusto con sus clases virtuales deban regresar a las clases presenciales, va a ser un choque que generará nuevos cambios, menores en relación al inicio de la pandemia, pero cambios al fin que pueden incidir”, añade.

Según el Dr. Germán Mármol, psicólogo del IPSC, los trastornos de la ansiedad son tan diversos que primero hay que observar si la ansiedad tiene un nivel adaptativo. “La ira, por ejemplo, no necesariamente es una emoción negativa y el miedo a la ansiedad no necesariamente son emociones negativas sino que hasta nos protege. El miedo, de hecho, nos protege para no ir a un lugar peligroso; la ansiedad, en cambio, nos activa”, reseña.

Él hace mención al eutrés o estrés positivo, que es un estrés que experimenta un atleta cuando está en la línea de partida previo a una competición deportiva, o la situación de un conductor de vehículo bajo condiciones meteorológicas adversas de lluvia y viento. “El prefijo griego ‘eu’ significa bien, es decir, una ansiedad buena que permite adaptarnos. En un examen, por ejemplo, si yo presento una ligera ansiedad está bien, porque activa mi memoria y me hace rendir mejor”, advierte.

Casos clínicos

Ambos profesionales coinciden en que si un individuo ve alterada su actividad cotidiana en su relación con el trabajo y la familia debido a las preocupaciones, es el momento de acudir a un profesional.

“En los primeros meses de la pandemia se registró un elevado consumo de alcohol, tabaco y sustancias psicotrópicas, las cuales fueron generadoras de trastornos mentales como la ansiedad, depresión y hasta psicosis”, señala Pazmiño.

“Los cuadros de crisis de ansiedad por lo general van acompañadas de sudoración, palpitaciones elevadas que llevan a las personas a escaparse del trabajo para recuperarse y tomar aire, eso significa que su actividad normal se vio afectada. Esa sensación de nerviosismo los aparta de sus familiares y de sus actividades cotidianas, ese es un marcador que debemos tomar en cuenta. Si la ansiedad es grave y no mejora con la terapia psicológica, hay que recurrir a un psiquiatra para que trate el caso con medicamentos”, reseña Mármol.

Entre los síntomas más comunes de la ansiedad, constan la sensación de nerviosismo, pánico constante, taquicardia, hiperventilación, sudoración, temblores corporales, sensación de debilidad o cansancio, o presenta problemas de concentración debido a las preocupaciones.

Según el tipo de ansiedad y si esta interfiere con sus actividades diarias, siendo desproporcionadas en comparación con el peligro real y si duran un tiempo prolongado, estas deben ser tratadas por un especialista. Hay síntomas incluso que pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta.

Existen cerca de 10 tipos de trastornos de la ansiedad, pero los que requiere de una consulta profesional son: cuando se está preocupando demasiado y que esto interfiere en su trabajo, relaciones personales y otros aspectos de tu vida; el miedo le resulta difícil de controlar; si te sientes deprimido y con problemas en el consumo de alcohol o drogas; presenta pensamientos o conductas suicidas.

Algunos ejemplos del trastorno de ansiedad son: trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social (fobia social), fobias específicas y trastorno de ansiedad por separación. Dependiendo del caso, se puede tener más de un trastorno de ansiedad. A veces, la ansiedad surge de una enfermedad que requiere tratamiento.

Existen factores que pueden incrementar el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad, como los niños que soportaron maltratos o que presenciaron eventos traumáticos, padecer una enfermedad grave, acumulación de situaciones estresantes como la muerte de algún familiar, estrés en el trabajo o preocupaciones continuas por la situación financiera, tipos de personalidad que son más propensas a sufrir trastornos de ansiedad, consumo de drogas o de alcohol, personas que padecen otros trastornos mentales como la depresión, tener familiares consanguíneos que padecen un trastorno de ansiedad –existen trastornos de ansiedad que pueden ser hereditarios-, entre otros.

Cargas elevadas de ansiedad

Para el Dr. Mármol, existen escalas -como la de Hamilton o la de Beck- que establecen si la ansiedad está llegando a un límite problemático. “Si la carga de ansiedad es elevada en su intensidad, en lugar de ayudar lo entorpece. Nada de ansiedad, en cambio, significa que no está motivado”, dice y advierte que casi todas las depresiones conllevan una ansiedad, pero no siempre la ansiedad termina en una depresión.

El especialista advierte que si la ansiedad entorpece el día a día, provocando problemas de sueño, alimentación desbordada, aumento de consumo de alcohol y otras substancias, esta debe ser tratada.

“Si la ansiedad es ligera y en uno o dos días la soluciono, está bien. Si tengo un emprendimiento que genera una ansiedad y lo supero, no pasa nada; pero si no puedo dormir y ejercer mis labores diarias por temas que fomentan mi ansiedad y no me permiten desarrollarme como padre y hermano, no puedo escuchar a mis familiares porque pienso mucho en el tema que me preocupa, ya no puedo cuidar de mis mascotas, cuidar de mi entorno o de mi casa porque me distraigo, hay que buscar una atención profesional”, recomienda.

El Dr. Pazmiño recomienda que antes que se presente un cuadro de ansiedad, se debe apostar por mantener una rutina diaria adecuada que respete las horas de sueño, realizar actividades similares en horarios similares, sin descuidar la actividad laboral, familiar ni recreativa del día a día.

“La práctica deportiva regular está demostrada que disminuye la aparición de cuadros de ansiedad. El ejercicio físico es un buen vehículo para que el nerviosismo, la preocupación o el malestar afectivo no se acumulen y determine un cuadro de ansiedad y depresión”, recomienda.

Categorías:

Hermanas h

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.