¿EL ACOSO LABORAL PUEDE DERIVAR EN UNA DEPRESIÓN?

Si una persona presenta dificultades en la concentración con olvidos frecuentes, un inadecuado cumplimiento del horario laboral, incremento en  ausencias injustificadas, abandono del puesto de trabajo por enfermedad, constantes discusiones y enfrentamientos con los compañeros de trabajo, pueden ser las respuestas hacia un incómodo ambiente laboral.

Según el Dr. Pedro Batista, psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe, existen ciertos casos en los cuales ese entorno antes descrito puede influir en una depresión dentro del entorno laboral. “Esos casos se dan cuando se presenta una desmotivación debido a factores de estrés laboral, disconformidad con la presión que ejercen las jefaturas o el empleador. Los síntomas se manifiestan en forma de desesperanza, como una respuesta a un acoso laboral”, advierte.

La depresión es un trastorno emocional que provoca un sentimiento de tristeza constante, perdida de interés en realizar diferentes actividades, sentimientos de minusvalía, desmotivación, sensación de culpabilidad y pérdida de interés por vivir.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo. Se estima que afecta a un 3,8% de la población -incluidos un 5% de adultos y un 5,7% de adultos mayores de 60 años-. A escala mundial, aproximadamente 280 millones de personas padecen de depresión.

La OMS  precisa, además, que la depresión puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es recurrente y con una intensidad que va de moderada a grave. La depresión puede causar gran sufrimiento en la persona afectada y alterar sus actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevarla al suicidio. Cada año se suicidan más de 700 000 personas, siendo la cuarta causa de muerte dentro del grupo etario de 15 a 29 años.

¿El estrés laboral se relaciona con la depresión?

En condiciones normales, un individuo tiende a acostumbrarse a las condiciones laborales; sin embargo, si el estrés laboral diario se sobrepasa, esta puede conducir a una depresión.

El acoso laboral o ‘mobbing’ se presenta cuando el jefe inmediato o el empleador infunde miedo, intimidación o angustia en su subalterno, lo que provoca una desmotivación en el trabajador e induce a que ponga su renuncia.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el acoso laboral como: “acción verbal o psicológica de índole sistemática, repetida o persistente por la que, en el lugar de trabajo en conexión con el trabajo, una persona o un grupo de personas hiere a una víctima, la humilla, ofende o amedrenta”.

Respecto a la violencia y el acoso en el mundo laboral, el Código del Trabajo de Ecuador en los artículos 42, 172 y 173, contiene regulaciones en donde se prohíbe toda forma de discriminación, acoso o acto de violencia de cualquier índole, sea esta directa o indirecta.

En el 2021, el Ministerio del Trabajo de Ecuador atendió 251 denuncias por acoso laboral, siendo las direcciones regionales de Quito y Guayaquil los departamentos con mayor incidencia de casos con 95 y 96 denuncias por acoso laboral o discriminación, respectivamente.

El Dr. Batista añade que atendió a pacientes que cursaron un trastorno depresivo con ideas de suicidio o de hacerse daño físico. “Fueron pacientes que presentaron síntomas somáticos, trastornos del sueño, pérdida de interés por vivir, desmotivación. Es una enfermedad que requiere de atención emergente”, puntualiza.

Para él, estos pacientes presentan quejas somáticas como dolores de cabeza frecuentes, dolores de espalda, una fatiga que en algunos casos puede derivar en una neurastenia –fatiga de los nervios-, dificultad para dormir, problemas en las relaciones interpersonales, desmotivación laboral, falta de concentración que puede provocar un accidente laboral. “Otros síntomas que he identificado son la ira que puede desembocar en un carácter explosivo que genere un descontento hacia el trabajo”, añade.

¿Cómo evitar la depresión en el entorno laboral?

Se deben mejorar las condiciones laborales del trabajador, como, por ejemplo, disminuir la monotonía, repartir la carga laboral diaria entre los colaboradores de un equipo y siempre recurrir a las pausas activas y pausas pasivas. La comunicación interna liderada a través de un equipo multidisciplinario de Seguridad y Salud Ocupacional, es fundamental para que no se genere un acoso laboral.

“Seguridad y Salud Ocupacional debe preocuparse desde que el trabajador se desempeñe en sus labores diarias con una postura ergonómica si el trabajo es de oficina, ya que eso ayuda a disminuir la tensión en la espalda y en la base del cuello, además de evitar lesiones óseo-musculares que conllevan trastornos del sueño, fatigas crónicas”, explica el Dr. Batista y explica que el empleador debe acordar metas razonables con sus subalternos.

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