BULLYING: UN FLAGELO SOCIAL QUE CADA DÍA CRECE MÁS

El acoso escolar reiterado o mundialmente conocido como ‘bullying’, incluye maltrato hostil de forma psicológica, verbal o física que se produce entre estudiantes, constituyendo un flagelo social que cada día crece más.

Esta intimidación causa dolor y silencio. Esta acción conlleva consecuencias que en ciertos casos son graves ya que terminan en suicidios.

En Ecuador, 1 de cada 5 estudiantes entre los 11 y 18 años han sido víctimas de acoso escolar, de acuerdo con el estudio Violencia entre pares en el sistema educativo, que fue realizado el Ministerio de Educación ecuatoriano con el apoyo de Visión Mundial y la Unicef.

De hecho, el acoso escolar en Ecuador afecta al 23% de estudiantes en el rango etario comprendido entre 11 y 18 años. Este grupo ha sufrido un acto violento de manera reiterativa, siendo las principales formas los insultos, rumores, sustracción de pertenencias, ciberacoso y golpes, en orden de prevalencia.

“El bullying se presenta desde tempranas edades y lo triste es que cuando llegan a nosotros -los psiquiatras infantiles- vienen con secuelas del bullying. Son pacientes que se han practicado ‘cutting’ (automutilación o cortes en la piel), no querer ir al colegio o a la escuela. En otras palabras, son niños que presentan un aislamiento social importante”, reseña el Dr. Ariel Acosta, psiquiatra infanto-juvenil del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón.

Para él, muchas de las víctimas de abusos físicos importantes, no fueron identificados desde el marco escolar y lastimosamente se minimizó la importancia del bullying en la vida escolar del niño.

“En mi experiencia personal, he visto muchos niños y adolescentes con una notoria depresión, muchas autoagresiones por el fracaso escolar y hasta cuadros psicóticos en niños que sufrieron de abuso”, menciona el Dr. Acosta y añade que “una respuesta acertada ante el bullying, debe partir de una estrategia multidisciplinaria entre el  Ministerio de Educación, Ministerio de Justicia y Ministerio de Salud, para dar una respuesta integral al problema”.

Entre el 2014 y el 2020, se registró 10 616 denuncias receptadas a través del sistema educativo ecuatoriano, de las cuales 2 092 denuncias se relacionaron con docentes y autoridades, 165 con personal administrativo y de limpieza, mientras que 1 336 se vincularon con estudiantes. Otras 7 023 denuncias se relacionaron con una presunta violencia sexual cometida por personas por fuera del sistema educativo.

“La familia es el punto clave para identificar este tipo de situaciones. Si nosotros como padres no vemos que nuestro hijo se aísla, está irritable o agresivo, tiende a tener conductas de autolesiones (mutilaciones en la piel), tiene dificultades para conciliar el sueño, pérdida del apetito o manifiestan en algún momento ideas de morirse y ya lo haya intentado, no dude en buscar una ayuda profesional”, aconseja la Dra. Ximena Gaibor, psiquiatra del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón.

Nuevas amenazas

Con la llegada de la pandemia de covid-19, cambió la forma de vida de muchos menores de edad al dedicar la mayor parte del tiempo en sus domicilios al uso de dispositivos electrónicos sin una adecuada supervisión, lo que ha perfilado una nueva amenaza: el ciberbullying, la forma más común de acoso de esta época.

Según el III Informe de Prevención del Acoso Escolar en Centros Educativos en tiempos de pandemia 2020-2021, elaborado por Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña, un 24% de los estudiantes afirma haber sufrido hostigamiento por redes sociales y plataformas digitales, mientras que las agresiones grupales han aumentado hasta en un 65%.

Para la organización internacional Bullying Sin Fronteras, México ocupa el primer lugar del mundo con más de 180 000 casos graves de bullying y ciberbullying auditados por esta ONG, seguido en este peculiar ranking de Estados Unidos y China.

Según esta oenegé, cientos de casos de hostigamiento se reportan en la actualidad en redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram. Ellos identificaron legiones de trolls pagadas que solo se dedican a atacar y discriminar por pura maldad, llegando a insultar las 24 horas del día y los 365 días del año, con amenazas que incitan al suicidio a los jóvenes, llevando las ofensas a niveles insostenibles.

Políticas ‘anti-bullying’

Cabe recalcar que años atrás, se abordaba al problema como un tema de conducta entre los niños, bajo la premisa de que el pequeño que actúa como agresor, era el mejor alumno o el más popular, mientras el agredido era el más débil del aula y el más tímido de contar a sus mayores que está siendo agredido.

En la actualidad existen instituciones educativas que implementaron políticas ‘anti-bullying’ que llegan a calificar a esta acción como intolerable y de sanción disciplinaria inmediata por acoso escolar o discriminación. Gran parte de estas políticas fueron diseñadas por las autoridades, jefes departamentales, tutores, profesores y los diferentes departamentos de consejería estudiantil (DECE).

Según el numeral 4 del artículo 46 de la Constitución de la República, se establece que el Estado adoptará, entre otras, medidas que aseguren a las niñas, niños y adolescentes como “protección y atención contra todo tipo de violencia, maltrato, explotación sexual o de cualquier otra índole, o contra la negligencia que provoque tales situaciones”.

Además, en el literal h del artículo 6 de la Ley Orgánica de Educación Intercultural, se menciona que se buscará “erradicar todas las formas de violencia en el sistema educativo y velar por la integridad física, psicológica y sexual de los integrantes de las instituciones educativas, con particular énfasis en las y los estudiantes”.

Actualmente, el artículo 154.3 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) tipifica las contravenciones de acoso escolar y académico de la siguiente manera:

  • Acoso académico: Se entiende por acoso académico a toda conducta negativa, intencional, metódica y sistemática de agresión, intimidación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza, incitación a la violencia, hostigamiento o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico que, de forma directa o indirecta, dentro o fuera del establecimiento educativo, se dé por parte de un docente, autoridad o con quienes la víctima o víctimas mantiene una relación de poder asimétrica que, en forma individual o colectiva, atenten en contra de una o varias personas, por cualquier medio incluyendo a través de las tecnologías de la información y comunicación. Esta contravención será sancionada con una o más de las medidas no privativas de libertad previstas en los números 1,2, 3 y 6 del artículo 60 de este Código, y además el juzgador impondrá las medidas de reparación integral que correspondan según el caso.
  • Acoso escolar entre pares: Cuando las mismas conductas descritas en el párrafo anterior se produzcan entre estudiantes niñas, niños y adolescentes, se aplicarán las medidas socioeducativas no privativas de libertad correspondientes y el tratamiento especializado reconocido en la ley de la materia, garantizando los derechos y protección especial de niñas, niños y adolescentes.

Recuerde que la cultura del respeto hacia los demás aleja a la violencia y genera un mejor ambiente emocional en el entorno familiar y en las relaciones con su comunidad.

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